Sobre els debats

 

 

Hi ha consens entre els analistes i els mitjans de comunicació que el primer debat per les presidencials dels EUA va ser clarament “guanyat” per Romney, de manera insospitada. Es va mostrar molt més segur, contundent, amb sentit de l’humor, mentre que Barack Obama va oferir una versió avorrida, molt poc passional, fins i tot cansat. Molts comparen l’efecte sobre els votants nord-americans amb l’històric debat (va ser el primer televisat de la història) entre Nixon i Kennedy, l’any 1960.  John F. Kennedy també va “guanyar” aquell debat i després les eleccions per un grapat de vots. El que no sabem és quina va ser la influència real d’aquell combat dialèctic televisat en el resultat electoral final. De fet, jo em pregunto sovint què vol dir “guanyar” un debat. La victòria o derrota d’un dels dos participants la dictaminen els mitjans de comunicació, que normalment tenen també les seves preferències i interessos. O els ciutadans que, de vegades estoicament, resisteixen fins al final de l’espectacle i després donen la seva opinió mitjançant les enquestes. De vegades tothom està d’acord en què hi ha un guanyador i un perdedor clars. De vegades, no. Però guanyar un debat no es mai cap garantia de guanyar les eleccions. Que li preguntin a José Maria Aznar, que va deixar bocabadat Felipe González al 1993 i després va perdre els comicis, o al mateix Obama, que en les primàries prèvies a les presidencials de 2008 va demostrar ser molt millor com a orador als mítings que com a participant als 17 debats en què es va enfrontar a Hillary Clinton, i en canvi va aconseguir la nominació demòcrata. Si repassem un històric dels debats més destacats del passat recent, veurem com es poden trobar exemples de tota mena. Obama es prepararà molt millor el  proper debat contra Romney i aquesta primera trobada quedarà per la història com un document més per l’anàlisi, en funció del resultats electorals. De moment, això sí, Romney ha aconseguit augmentar considerablement les donacions per la campanya gràcies a la seva intervenció, i aquest sí podria ser un factor clau en la seva campanya i augmentar les possibilitats de victòria que, a hores d’ara, malgrat la sorpresa del primer debat,  encara són molt minses. Però els propers dies, tot podria canviar… Encara hi ha partit!

 

 

 

35 comentaris a “Sobre els debats”

  1. La verdad es que hasta el momento, a excepción del debate entre Richard Nixon y John F. Kennedy, no hemos podido ver que estos actos hayan sido un elemento plenamente decisivo para el resultado electoral, tal y como se comenta en el post. El ganador del debate no será siempre el ganador de las consecuentes elecciones.

    Pero lo complicado es obtener una respuesta mayoritaria y el hecho de que medios y expertos coincidan en esta ocasión da que pensar. Incluso el estratega de la campaña Obama, David Axelrod, aceptó que fue Romney quien llevó la iniciativa. Parece ser que la “energía” mostrada por el republicano frente a un presidente “cansado y aburrido” fue el principal elemento que le permitió salir victorioso del encuentro. El resto de elementos, como bien el mensaje de los candidatos o sus argumentos, no fueron del agrado de los espectadores.

    Asimismo, una encuesta rápida al final del debate por parte CNN, que retransmitió en directo como el resto de las cadenas, mostró que un 67% de los televidentes adultos consideró que el republicano había ganado, frente al 25% que creían que había sido Obama. Otro sondeo relámpago de CBS mostró una ventaja de dos a uno. Todo a favor de Romney en las encuestas generales, que situaban a situar en cabeza. Todo gracias a un debate.

    Pero la actuación del vicepresidente Joe Byden en el último encuentro televisivo ha conseguido devolver algo de integridad a la moral demócrata por lo que resta ver si los dos debates presidenciales restantes serán la respuesta real a la pregunta de si un encuentro de estas características sirve para designar al definitivo presidente electo.

  2. Michelle Batallas

    No existe una fórmula que asegure ganar un debate electoral, pero sí hay puntos a tener en cuenta para hacer un buen papel. Claro está que en un debate una de las cosas más importantes es lo que digan los candidatos respecto a sus programas electorales, pero aunque sus palabras sean brillantes se pueden ver opacadas por una comunicación no verbal incorrecta. Deben saber dominar el contacto visual, la gesticulación, su postura, evitar vicios que delaten su nerviosismo, cuidar el tono en que dicen las cosas, saber cómo dirigirse a las cámaras…entre otras cosas.

    Decidir quién es el ganador dependerá de cómo ha actuado el candidato, pero como bien se explica en el post, los medios pueden elegir a un ganador en función de sus intereses, así que queda en manos de los ciudadanos aceptar lo que les dicen o juzgar por ellos mismos. Pero esto también implica que pueda haber una valoración subjetiva por parte de los que tengan preferencia por un partido, y a no ser que el candidato haya tenido una actuación nefasta, tiendan a pensar que lo ha hecho mejor que su contrincante.

    En el debate entre Obama y Romney los medios han proclamado ganador a este último. El candidato republicano ha sido el último en hablar, pudiendo repetir sus mensajes claves, cosa que lo ha beneficiado. Además, por un un lado, creo que Romney muestra una mayor expresividad que Obama en cuanto a gesticulación, el presidente por su parte se ve un tanto cansado, y falta ver en él esa emoción y fuerza que pone en sus discursos. Así que la elección del ganador se puede haber hecho en base a la imagen que proyectan los candidatos y no tanto por lo que dicen. Por otro lado, a Romney se lo ve elusivo y algo contradictorio en el tema de las regulaciones federales en la economía y de la sanidad, creo que Obama es superior en esta parte, dejando claro que el candidato republicano habla de cambiar las cosas, pero no dice cómo lo pretende hacer, éste aunque intenta desviar el tema sigue eludiendo responder de forma clara y directa.

    Los debates influyen en las elecciones, pero es complejo saber hasta qué punto. Difícilmente un debate podrá hacer cambiar de opinión a electores que ya tienen decidido su voto y son fieles a él, pero en cambio pueden tener gran poder de influencia en electores indecisos, cada acción de las campañas electorales cuentan para inclinar el voto a su favor, así que en estos casos creo que sí puede llegar a ser crucial un debate. En el que se celebró entre Nixon y Kennedy los analistas coinciden en que marcó el hecho de que el candidato demócrata ganara las elecciones, ya que pese al no haber tenido la misma popularidad que el candidato republicano se mostró mucho más seguro y carismático ante las cámaras, frente a un Nixon que tenía una pierna lesionada, no se había preparado muy bien y estaba indeciso.

    Todavía quedan dos debates más en los que Obama puede mejorar la imagen que proyecta y Romney preparar mejor sus respuestas, pero esta por ver si lo lograrán y quién será el siguiente ganador.

  3. Barack Obama peca de ser “demasiado correcto”.El veredicto de los medios de comunicación ha sido unánime en este primer “cara a cara” ante las cámaras: el “acartonado” Obama “se mostró nervioso y no supo transmitir con claridad sus ideas”; mientras que Rumney estuvo “fuerte y agresivo” . Los cuatro años del presidente sin debatir le han pasado factura frente al entrenamiento que Romney realizó en las primarias republicanas.

    -Análisis de los medios (Romney lleva a su terreno el primer “cara a cara”): El 67 % de los espectadores de la cadena CNN dieron a Romney como ganador frente al 25% de Obama.De los 430 adultos encuestados el 61% afirmó que Obama lo hizo peor de lo esperado. Otra de las grandes cadenas, la CBS, apuntó que el 46%,entre los 523 votantes posibles, respaldó al candidato republicano,el 22% a Obama y al 34% le pareció que estuvo muy ajustado. Incluso los medios simpatizantes con el candidato demócrata, como la cadena de televisión MSNBC o The New York Times, reconoció la falta de agudeza del mandatario que le precipitó a la derrota.
    -Repercusiones de los debates televisados: el poder de la televisión ha jugado un papel fundamental en las últimas décadas de las elecciones estadounidenses. Destaca el caso Kennedy/Nixon ya comentado. En esta ocasión, el actual mandatario, que ya cuenta con una imagen que juega a su favor, mostró a un presidente adormilado, con poca energía y hasta incluso perezoso. Un perfil hasta ahora desconocido del candidato, frente a un Romney con presencia y temperamento. Algunos medios han asegurado que el presidente no se encontraba bien, cosa que explicaría la apatía que transmitió. Desde mi punto vista, la televisión en los debates políticos es “malvada” por la supremacía que hace de la imagen menospreciando al contenido. Este tipo de debates convierten un escenario político en un teatro en el que no gana el que tiene mejores propuestas sino el que cuenta con un buen aspecto y sabe actuar del modo correcto. La televisión ha jugado su baza perfecta: conseguir más audiencia gracias a la imagen que Romney ha mostrado y que iguala la carrera por la presidencia.
    -Temas del debate: La economía fue el tema estrella. Romney aseguró que “No recortará los impuestos a los ricos”, y le metió varios codazos al presidente constatando que en este campo había fracasado. Obama discrepó del plan de déficit sin incrementar los impuestos de su rival, y prometió un nuevo patriotismo económico para crear empleo. Otros de los temas fuertes: el nivel de desempleo, los programas de ayuda y la reforma del sistema de salud. Lo sorprendente del enfrentamiento fue que Obama, como días más tarde reconoció fue “demasiado correcto”, y no sacó el tema del vídeo en el que Romney menosprecia al “47%” de ciudadanos que no votarían por él o su pasado en la empresa Bain Capital.
    -Repercusiones del debate: ganar un “cara a cara” no significa ganar las elecciones, pero sí mejorar en las encuestas y poder conseguir a votantes indecisos. Además, lo que sí hace es aumentar las donaciones. Romney, tras ganar el debate, recibió un gran número de donaciones para las arcas de su candidatura.
    -La encuesta Gallup: desvela un empate entre los dos candidatos después de encuestar a 1.387 votantes telefónicamente entre el 4 y el 6 de octubre. Según los datos, antes del debate, Obama contaba con el 50% de los votantes (registrados y encuestados) y Romney con el 45%. Ahora, ambos comparten un 47%.
    -El próximo “cara a cara” (16 de octubre Hempstead /Nueva York): Obama se prepara para dar “un poco más de actividad” y no cometer el error del anterior debate. A menos de un mes de las elecciones el golpe definitivo está por decidir. ¿Aparecerá este martes el Obama del 2008?

  4. Enrique Mirambell Bassols

    ¿Hasta que punto influyen los debates en unas elecciones?

    Los debates, si bien no suelen ser definitivos, si que marcan muchas veces el camino de las elecciones a la presidencia, sobre todo en países como los Estados Unidos. Hay que dejar claro que hay países donde la importancia de estos es mayor, debido en gran parte a la cultura de dicho país y en la manera de hacer las cosas, mejor dicho, la tradición.
    Es célebre aquel encuentro que mantuvieron Richard Nixon y John F. Kennedy en 1960, que acabó con la victoria final del ex presidente demócrata tras la negativa de Nixon a maquillarse. En televisión, Nixon reflejaba cansancio, producto de no anular ningún evento de su agenda, así como bolsas debajo de los ojos que se acentuaban por los focos de luz. Kennedy se deshizo de su oponente por su imagen, que transmitió cercanía y seguridad.
    Yo creo que desde entonces la importancia de los debates no se puede subestimar. Tienen una trascendencia más importante de la que creemos en un principio. Con el paso de los días el ‘boca a boca’ influye de alguna manera en la población que finalmente se puede ver reflejado en los votos de los ciudadanos.
    Los debates televisados tienen un peso muy importante en las elecciones, ya que destacan la personalidad de los candidatos y algunos rasgos importantes para el conjunto de la sociedad. Es donde la mayoría de la población da el visto bueno al candidato en cuestión ya que se considera una prueba de fuego.
    El actual presidente de los Estados Unidos Barack Obama juega con ventaja, no solo por llevar cuatro años en el cargo y por su carisma, sino influido también por el error de Romney, grabado en un acto público donde se burlaba de los votantes de Obama. Sin embargo, tras el primer asalto, es decir, el primer debate de cara a las próximas elecciones de Estados Unidos, la prensa norteamericana ha dado por ganador al aspirante conservador ya que se considera que estuvo más ambicioso e incluso haciendo uso del sentido del humor frente a un Obama que pareció algo cansado y esquivo.

    ¿Cómo se gana un debate?

    Los medios de comunicación son el gran escenario en el que se desenvuelven los líderes políticos, empresariales y sociales. El terreno de juego en el que la batalla de las ideas, las marcas y los votos tiene lugar. La forma importa tanto como el fondo cuando nos referimos a los debates.
    Creo que es importante estudiar bien el debate que se presenta y ensayar muy bien el discurso. El equipo de campaña ha de trabajar con el candidato ayudándole a conocer los puntos fuertes y puntos débiles de su adversario, su estilo como orador, sus trucos, sus mensajes, etc. Uno de los mayores problemas de los políticos suele ser el intentar contarlo todo, pero en televisión, el tiempo es limitado. Siempre se debe primar la calidad frente a la cantidad. Se tiene que intentar das buenos titulares, con un lenguaje claro y conciso, entendible para el conjunto de la sociedad. Es muy importante hacer un buen cierre del debate, con una idea clara y al mismo tiempo mediática si puede ser, usando comparaciones ingeniosas. La imagen suele ser muy importante también, ya que el lenguaje corporal y el vestuario entra directamente por los ojos, la gente se queda con eso y, es que una imagen vale más que mil palabras.

  5. Un debat entre els dos candidats a la presidència és molt important, ja que es quan realment els ciutadans veuen com és aquella persona. És a dir, ja se sap que porten tots els temes preparats, però també és quan estan més al descobert. Des de el meu punt de vista hi han dues postures, la de l’actual president, en aquest cas Obama, que ha de mantenir una actitud defensiva, i la del oponent, en aquest cas Romney, que ha de tenir una actitud agressiva. Malauradament en el passat debat, l’actitud d’Obama va ser excessivament relaxada i és per això que Romney, amb el seu entusiasme, li va passar per sobre. Si que és cert que un debat no es igual que un partit de futbol, on hi ha clarament un guanyador i un perdedor, en un debat és tot molt subjectiu. No obstant sempre hi ha algú que aconsegueix guanyar-se més al públic, i des de el meu punt de vista és aquell el guanyador.
    David Axelrod, assessor de la campanya de reelecció d’Obama, va assegurar en el programa “Fox News Sunday”, que en el pròxim debat del dimarts el president és mostrara molt més agressiu. Aquest debat serà el penúltim, abans de les eleccions del 6 de novembre. Els assessors del president també han criticat a Romney dient que és va mostrar “teatral”, ja que és va allunyar molt de les mesures que defensava des de fa anys.
    Una dada que hem sembla molt interessant es que des del debat entre Obama i Romney, ha pujat la popularitat de Romney. Ara mateix els nordamericans estan dividits, 46% amb Obama i 47% amb Romney. D’aquesta manera queda clar que un debat pot influir molt en unes eleccions, tant que pot ser l’element definitiu per inclinar més la balança cap a un dels candidats.

  6. A lo largo de la historia hemos podido ver un gran número de debates políticos, algunos más relevantes que otros, con mejores o peores oradores, con más o menos ayuda por detrás, …

    En mi opinión, si nos fijamos en los personajes que ganaron los debates anteriores, algo que muestran ante todo y que considero imprescindible es la seguridad. Si una persona no es capaz de transmitir seguridad, y más actualmente por la situación de crisis que se vive, nadie creerá en él. La falta de ésta conlleva la desconfianza ante las palabras que esa persona, por muy bien que las pueda presentar, diga.

    Otro elemento es la diferenciación en fondo y forma, es como en la publicidad, decir lo que dice todo el mundo pero de una manera distinta, que llame más la atención. Hay un sinfín de puntos que todos los candidatos comparten en sus respectivos programas, pero, en cuanto fondo, hay que saber resaltar, justificándolo, los que son de verdad importantes y los que pueden pasar a un plano secundario. Y en cuanto la forma, el programa debe presentarse con una pasión que dé credibilidad, lejos de clases magistrales, de forma que toque la sensibilidad de la gente, su parte irracional y emocional.
    El punto pasional y con sentido del humor hizo que en el último debate entre Romney y Obama ganara el primero, ya que a pesar de que Obama es famoso por ser un gran orador, en este caso se convirtió en un robot que hizo que su discurso llegara al punto de aburrir a sus oyentes.

    También tenemos que hablar sobre la imagen que proyecta el candidato: es imprescindible mostrar una imagen perfecta, pero a la vez natural, no que parezca que un millonario situado o busca una posición desde la que amasar más dinero. Hay que tener una buena imagen a la vez que natural, una imagen que transmita unos valores con los que los votantes se sientan identificados, elemento que les falla a muchos políticos.
    En el debate de Nixon y Kennedy en el que ganó el segundo, se dice que quien escuchó a través de la radio el debate, escuchó al Nixon de siempre, confiado y contundente. Sin embargo, el éxito de la estrategia de imagen y de mensaje del joven Kennedy en televisión dejó fuera de combate a Nixon. Después del acto, el primero se convirtió en toda una estrella siendo determinante para ello el acertado uso de ese gran medio que, en definitiva, le llevó a convertirse en el presidente más joven de América.

  7. Lucía Gaudioso Roso

    No és un fet objectiu anomenar el guanyador d’un debat electoral. I menys encara si la pregunta la responen els ciutadans a qui va dirigit. Molts d’ells ja tindran les seves preferències al cap, i probablement, escoltin el debat des d’un punt de vista molt subjectiu. Per tant, en un primer moment, la importància dels debats alhora de recaptar vots s’ha de posar en quarentena.

    No obstant, és cert que aquests tipus de debats generen molta expectació, i possiblement contra menys clares tingui les coses la població, més expectació generarà. En aquest sentit el 1r debat electoral entre Romney i Obama va ser un èxit d’audiència, aconseguint 67,2 milions d’espectadors (40,4% de share) en 11 cadenes. Un 28% més que el 1r debat de 2008. Aquest fet va quedar palès els dies següents. L’opinió pública va donar com a clar guanyador Romney, davant un Obama avorrit que va voler adormir el debat. De fet, segons una de les últimes projeccions de NYTimes, Romney havia augementat les possibilitats de victòria, després del debat, fins un 28%. Però tot això són dades, que fins el dia de les eleccions només faran que generar hipòtesis.

    Aquestes hipòtesis però, poden fer canviar el devenir de les campanyes. De fet, en el següent debat, el vicepresidencial, entre Biden (demòcrata) i Ryan (republicà) es va demostrar que l’actitud dels demòcrates era totalment diferent. Van passar a l’atac, per si de cas. Biden va “guanyar” el debat, sent més agressiu que l’oponent i això sí, canviant radicalment la tàctica que Obama havia fet servir en el primer. És cert que el debat vicepresidencial té un escàs pes electoral, però el seu valor psicològic és força major.

    Amb tot, està per veure l’últim i definitiu debat, altra vegada entre Obama i Romney. De ben segur veurem un Obama diferent, intenant mostrar i demostrar perquè és favorit i perquè ho ha de seguir. Serà un dels millors moments que tindran els dos candidats per deixar clar perquè han de ser ells els escollits. I ho serà perquè entre d’altres, serà un dels moments on més gent els estarà mirant. I malgrat el que passi no sigui en cap cas definitiu, és obvi que els debats es fan per millorar la imatge i guanyar vots. Si més no, per no perdre’ls. Tot i això, està clar que els debats no ho són tot, i com s’ha vist, de vegades no tenen la força suficient per influir decisivament en el resultat final de les eleccions. Les campanyes estan basades en moltes més coses i per exemple, les convencions arreu del territori també són un gran reclam per captar vots. I aquí Obama n’és un expert.

  8. Según el vademécum de Ron Faucheux –analista político-, para los debates electorales hay unos cuantos consejos prácticos fundamentales: desde la escenografía del propio debate –se acuerda la altura de las sillas, la temperatura que hará en plató, los tiempos de palabra y los temas- hasta la preparación de las intervenciones. Es imprescindible ensayar y entrenar para que el candidato sepa lo que tiene que decir, cuándo, y sobre todo, cómo lo tiene que decir.

    Un error habitual es que el candidato olvide que su objetivo es el público, no el adversario. -Caso claro en el debate entre Solves y Pizarro en 2008, cuando ambos pasaron la mayor parte del tiempo discutiendo entre ellos sobre tecnicismos-.

    También –al igual que las intervenciones-, tiene que prepararse meticulosamente la defensa para los ataques más previsibles –Reagan, cuando aluden a su ‘avanzada’ edad, responde bromeando: “no usaré la juventud e inexperiencia de mi adversario contra él”-. Pero es fundamental no perder la calma, tal y como le sucede a la contrincante de Sarkozy en 2007, dándole a éste la oportunidad de descalificarla –“(…)es importante que una Presidenta de la República no pierda los nervios”-.

    Sin olvidar todo lo referente a la oratoria: incluso aquello que parece improvisado tiene que estar escrupulosamente preparado, evitando –eso sí- que en medio de tanto alarde retórico los ojos acudan una y otra vez a las notas del candidato –caso de ‘la niña de Rajoy’-. Intervendrán así otros elementos como la respiración y los gestos que han de ser calmados.

    Al final, los telespectadores se quedarán con la sensación que les ‘inspire’ el candidato tras su ‘actuación’, no con un argumento concreto. El conjunto se compone de una serie de elementos persuasivos fundamentales, por lo que marcar el ritmo será el objetivo principal al iniciar el debate, mantener una agilidad -que evite siempre un tono agresivo o inestable-, en definitiva, ‘hacerse con el control’ de la situación.

    En el primer debate entre Romney y Obama en Denver, tras el que el Presidente ha perdido su ventaja en las encuestas, el candidato republicano se mostró más agresivo. La economía y la creación de empleo fueron los temas principales – la tasa de paro en EEUU está en un 8.1%, una de las más altas de su historia-. Mientras Romney fue al ataque explicando los recortes que haría su contrincante sobre el programa Medicare –programa de cobertura social administrado por el gobierno de EEUU, que provee de atención médica a los mayores de 65 años- , posicionándose como defensor de la clase media y dejando claro que no subiría los impuestos, el demócrata fue previsible y, cerca de ignorar a su contrincante, acabó por abusar de sus ya míticos recursos.

    A menos de un mes de las elecciones, Obama se encerrará durante cuatro días para preparar el segundo debate electoral –que incluirá preguntas del público-. Así, este sábado se dirigió a un hotel de Virginia para ‘rediseñar su estrategia para la reelección presidencial’. Mitt Romney, en cambio, se desplazó, también el sábado–por cuarta vez en cinco días- a Ohio, distrito clave para ganar las elecciones.

  9. Walter Lerch Mesonero

    Antes de empezar a valorar el resultado del debate y de su influencia, hay que destacar que ya se venía rumoreando que Romney se estaba preparando para lo debates, que su escasa participación ante los medios para darse a conocer era porque se estaba preparando para estos días. Es de sobra conocido que el candidato republicano no es un especialista en la comunicación como lo es su homólogo demócrata, pero el otro día en el debate demostró que puede aprender.
    A lo largo de la campaña, varios han sido los medios que han criticado la forma de actuar de Romney, que no sale mucho en la prensa, que no sabe comunicarse, que el pueblo apenas le conoce, entre otras tantas cosas. Sin embargo, desde el minuto uno del debate demostró que iba mucho más preparado que Obama. También puede ser porque es más fácil atacar que defenderse, pero por cómo transcurrió la hora y media dejó unas conclusiones claras, Obama se dedicó a estar muy plano, se aseguró la respuesta y no le importó que su contrincante ganase el primer duelo.
    Antes del debate, las encuestas daban como claro vencedor de las elecciones al partido demócrata y después, a pesar de que Romney ganase continúan diciendo que Obama ganará, pero igual no con tanto margen. Es decir, que el debate le ha servido a Romney para recortarle distancia. El único problema es que ésta sigue siendo demasiado amplia.
    Esto demuestra que el debate entre los candidatos sí que influye y bastante en las elecciones, pero la pregunta que hay que hacerse es ¿cuánto influye? Nunca se sabrá con exactitud si a lo largo de la historia algún candidato ganó gracias a los debates – el caso de Kennedy y Nixon es el más claro, pero no se puede saber qué hubiese pasado si el debate no se hubiese celebrado -. Lo que está claro es que estos eventos sí que influyen.
    El candidato republicano controló en todo momento su manera de moverse, su vocabulario, sus expresiones, y si se comparan sus formas de actuar de este debate con otros actos, la verdad es que se le ve mucho más seguro. Por su parte, Obama se dedicó más a defenderse sin despuntar demasiado, siendo consciente de su amplia ventaja sobre su contrincante. Sin embargo, si lo que se dice es cierto y los debates sirven para hacer ganar o perder, Obama tiene que tener cuidado, aún quedan dos debates y si se desarrollan de la misma manera, quién sabe, quizás haya nuevo presidente.

  10. Cuando se produce un debate electoral, tanto los medios de comunicación como la opinión pública intentan averiguar cual de los oponentes ha sido el vencedor en el campo de batalla. Esto se averigua gracias a las encuestas realizadas a los televidentes y a los análisis efectuados por los expertos. Sin embargo, el término utilizado para señalar quién ha ejercido mayor influencia en los electores, el de “ganar”, no resulta el adecuado. Ganar, según la RAE es “obtener lo que se disputa en un juego, batalla, oposición, pleito, etc”, y en el caso de un debate electoral el premio serían los votos de los ciudadanos, pero este hecho no se puede comprobar hasta el día de las esperadas elecciones.Sin embargo, se habla de la victoria del gobernador Romney frente al presidente Obama.

    El hecho de ganar un debate, seguramente venga determinado por el nivel de retórica de los oradores, de las sensaciones que transmiten a los televidentes y, en menor parte, por las propuestas que ofrece el partido. Una propuesta puede ser muy buena, pero si no se plantea de forma adecuada no causa el efecto deseado. Dicho esto, Romney “ganó” a Obama gracias a la cercanía, tranquilidad y seguridad transmitida a los seguidores del debate, frente a un Obama más distante y desinteresado. Aunque cabe mencionar que, por estrategia política, un presidente no se gasta en los primeros debates, se reserva para los últimos debates (con un formato diferente) en los que existe un mayor contacto con los ciudadanos. Obama, con este primer debate seguramente ha tomado la medida a Romney para saber por dónde va.

    El hecho de haber “ganado” el debate no significa ganar las elecciones. Debemos tener en cuenta que quedan otros dos debates para disputarse, los cuales pueden resultar muy decisivos según las actuaciones del demócrata y del republicano. Y cabe recordar que la historia dice que los ganadores de los primeros debates son los que se convierten en presidentes, con algunas excepciones. Por lo tanto, Obama no debe bajar la guardia, no vaya a ser que rompa la tónica de los resultados de los precedentes debates.

  11. Viendo algunos de los “debates históricos” de TVE, y conociendo los resultados electorales tras los encuentros, se pueden llegar a algunas conclusiones de cuales son algunos aspectos esenciales para ‘ganar’ el debate.

    Si nos fijamos en el de Nixon vs. Kennedy y González vs. Aznar es fácil determinar que un claro error es infravalorar al oponente. Nixon y González se llevaron una sorpresa cuando se encontraron ante sus contrincantes, ya que se confiaron y no se prepararon sus argumentos. Se infraestiman los candidatos y acaban perdiendo el debate. Normalmente esto ocurre en el primer encuentro (cuando aún no conocen “el peligro”) y en el segundo no se repite el mismo error: hay más igualdad de dialéctica porque se preparan bien las intervenciones, pero a veces puede ser demasiado tarde para unos y un punto clave para otros, como Romney que ha adelantado a Obama y ha conseguido aumentar las donaciones.

    Otros fallos que pueden hacer perder el debate es darse por vencidos y optar una postura derrotista, como hizo Rubalcaba. Tampoco perder de vista al objetivo, los votantes, como le ocurrió a Bush en el 92, cuando se dedicó a mirar el reloj en lugar de fijarse en el público. O perder los papeles y la compostura por una provocación de la otra parte, como le ocurrió a Royal contra Sarkozy. A demás, hay que saber que postura tomar y no ser radicales, ya que si se opta por ser agresivo, a los votantes no les atraerá un papel tan extremo y es conveniente ser elegante y simpático también.

    Es obvio que no se puede descuidar esta parte tan importante de la campaña, pero ¿es crucial? Mirando los ejemplos que muestra TVE en los “debates históricos” solo encontramos un caso en que se ganara el debate y después se perdieran las elecciones y es el de González vs. Aznar en 92. El resto de los debates pronosticaron cual sería el futuro presidente.

  12. La tradición de llevar a cabo debates electorales, tanto en España como en Estados Unidos -entre muchos otros países, sobretodo europeos y norteamericanos-, tiene gran importancia y repercute en gran medida sobre los electores a los que se dirigen los contrincantes y aspirantes a la presidencia de un país.

    Ahora bien, ¿por qué tal relevancia? Uno de los puntos más básicos es porque así se obliga a los partidos a seleccionar dos candidatos válidos para sobrellevar los temas que interesan a la muchedumbre a la que gobernarán.

    De este modo, los electores desde sus televisores podrán percibir cómo se manejan sus representantes, si aguantan la presión escénica y del rival, y si sienten seguridad en cuanto a sus discursos y las preguntas a contestar. Eso siempre suma puntos. Pero además, en los debates tienen la oportunidad de dar a conocer con mayor profundidad algunos puntos de sus programas electorales y dejar en bajo lugar al oponente –quizá comprometiéndolos-.

    Además, desde hace muchos años, sobretodo desde el debate Nixon vs Kennedy, se puede ver cuánta importancia tiene el aspecto físico a la hora de dar la imagen idónea al público. De hecho, se conoce que llega mucho más un discurso cuando la apariencia del que lo cuenta es atractiva.

    En el momento en que un candidato muestra todos los puntos positivos que he expuesto antes, la audiencia en general puede variar su opinión o, sino tanto, encontrar algo de simpatía por el partido del que no era simpatizante.

    Así, los debates electorales hacen adelantar de posición en la horse race a los postulantes antes de las elecciones, por lo que la importancia de estos es bastante notable.

  13. Los debates americanos siempre han sido muy famosos porque toda campaña electoral tiene unos cuantos de ellos. Los candidatos se enfrentan en un combate dialéctico en el que cada uno presenta sus propuestas. El ganador siempre es algo ambiguo, ¿es el que mejor expone sus propuestas, el que mejor imagen da, el que los medios quieren o el que las encuestas predicen?
    Ganar un debate supone la unión de muchos factores. Lo principal es la capacidad de oratoria ya que saber explicar con claridad tus propuestas es básico, así como rebatir lo que no parece correcto del oponente. Para ello debe haber una preparación previa.
    Como pasó en el debate entre Obama y Romney, cada candidato busca llevar la conversación hacia los puntos fuertes de sus programas. Esa capacidad de llevar una conversación es importantísima. Por lo visto, Romney se ha estado preparando para los enfrentamiento cara a cara con Obama porque es la única forma de contrarrestar ese gran carisma que derrocha en los mítines con su gente. El republicano lo sabe porque éste nunca ha sido el fuerte del presidente. Como ya pasara en las primarias con Hillary Clinton, Obama no está en su mejor hábitat para competir.
    A pesar de todo, no creo que un debate sea lo más trascendental de una campaña electoral ya que el ganador depende de muchas variables. Pero sí que considero que ganar un debate te ayuda a generar confianza en aquellos votantes que no tienen su voto decidido y, en general, acercarte a ellos.
    Pero como conclusión, me parece muy diferente el debate americano al español. En España el moderador hace de eso, de moderador y únicamente da la palabra a cada uno de los candidatos. En cambio, en Estados Unidos el moderador ejerce también de periodista introduciendo alguna pregunta y llevando a cada uno de los candidatos a hablar sobre lo que dice el oponente. También me ha parecido muy bien el hecho de que hayan preguntas que no sepan los que debaten para así ver qué es lo que realmente piensan en según qué temas.

  14. Si seguim amb la metàfora del partit, encara que l’equip republicà hagi fet dos triples seguits va perdent per dotze a falta de dos minuts i mig per que acabi l’últim quart. S’ha de dir que l’últim debat és veritat que Romney va superar ampliament a un Barack desconegut fins avui dia.
    Encara que hagi conseguit més finançament i escalara posicions en les enquestes, la seva crítica cap al “white trash” ( encara que gran part el voti a ell) li pot pesar com una llosa.
    Parlant de debats hem de esmentar el que van tenir Joe Biden i Paul Ryan. On aquesta historia va donar una altre giravolta. Com si fos un combat de boxe Paul Ryan no va veure venir cap dels cops de punys ( verbals) que el vicepresident dels Estats Units li va etzibar. Joe Biden va anar més preparat, amb més ritme i amb les idees més estructurades va fer patir de valent un Paul Ryan ampliamanet superat i que es va poder veure les seves dificultats en un fet curiós: no va parar de beure aigua durant tot el debat.
    En definitiva crec que els debats televisius per molt pactats que estiguin, per molt estudiats que siguin i demés, seguiràn sent molt importants per la opinió de molts votants indecisos. Primer deien que el 3% els votants no tenía clar el seu vot, ara aquesta franja ha augmentat. Em ve al cap una frase que tothom ha utilitzat mil cops: una imatge val més que mil paraules ( o propostes electorals).
    La imatge que donene els candidats en un debat és més que important és vital. És un cara a cara on no hi ha ningú més, només dos candidats, un o més periodistes i milions de persones pendents de quí serà el proper president del país més important del món.
    Com a anècdota em serveix per explicar la importància de un debat i la imatge que dona un candidat: durant el mític debat entre JFK i Nixon, el que va ser president després va dir que ningú entenía la importancia del seu paper, que s’interposaba entre Nixon i la Casa Blanca.

  15. A pesar de que los debates en EE.UU. no suelen decidir las elecciones, la realidad es que tras este primer debate electoral, el candidato republicano por lo menos ha conseguido recortar parte de la ventaja de la que gozaba -según las encuestas anteriores- el presidente Obama. Incluso, varios centros y empresas respetadas de encuestas dan, tras el primer debate, a Romney como favorito, dos puntos por encima del actual presidente. En dicho debate se vio al republicano sacar su experiencia profesional de “gran vendedor”, mientras que el candidato demócrata tomó una actitud pasiva y poco enérgica que, según los expertos, le dio la victoria a su oponente en este primer debate.

    Aun quedan dos debates más antes de las presidenciales del próximo 6 de noviembre y ambos candidatos centran sus energías en conquistar Ohio, el estado sin cuyos votos electorales ningún candidato ha logrado la presidencia de EE.UU. desde 1964. En el próximo debate se espera ver a un Barack Obama en esencia, más activo y gesticulante y mucho más agresivo con su opositor.

    Históricamente un buen debate no suele dar la presidencia, pero sí que podría hacer perder los “swing states” y ello indirectamente llevaría a la derrota en las presidenciales.

  16. La influencia dels debats electorals televisius ha estat sempre objecte d’investigació i estudi amb la finalitat de trobar una espècie d’estadística o de fórmula matemàtica que faci als candidats actuar d’una manera o d’una altra per tal d’aconseguir adeptes. A Estats Units la política té una figura primordial a l’agenda dels ciutadans, i aquesta no es concep sense una campanya farcida de debats televisius on conta tant el QUÈ com el COM. Per televisió s’analitza el com, la forma: la presència, l’estètica, la manera d’explicar, la seguretat del candidat, la seva personalitat, tot.

    Un bon president americà ha de ser un bon storyteller, és a dir, ha de dir coses interessants en els seus discursos i debats però, sobretot, ha de fer que siguin interessants a través de la forma de transmetre les seves idees. Com es diuen les coses moltes vegades influencia més als votants que què es diu. Això va molt lligat al caràcter americà, al patriotisme.

    Segurament, per molt estudis que es fessin, mai sabríem a ciència certa quin és el pes real que un debat electoral té sobre els resultats finals de les eleccions. En principi, els vots que varien més segons el debat son els dels ciutadans indecisos, que poden veure com superen el cara a cara els dos candidats a la presidència del país i poden decidir qui se n’ha sortit millor i, per tant, qui pot ser millor president.

    En el cas de l’últim debat entre Obama i Romney, si que és cert que Romney va fer un gir inesperat i sembla que va tenir una actitud vers el president molt més encertada. De totes formes encara queden altres debats entre tots dos candidats que poden decantar la balança cap a un cantó o cap a l’altre.

  17. Pep Carbonell Capó

    En 1960, cuando tuvo lugar el debate Nixon vs Kennedy, el poder persuasivo de la televisión, que por aquel entonces era un medio prácticamente nuevo, era muchísimo mayor y el hecho de televisar un debate por aquel entonces y el “ganador” del mismo eran factores clave para el electorado, que quedaba maravillado ante la novedad y la posibilidad de “asistir” a una batalla dialéctica entre los candidatos.
    Hoy en día, claro está, el debate (o los debates) están marcados en las agendas de los candidatos como fecha importantísima, pero ¿tiene el mismo efecto en la audiencia que al principio? Cierto es que hay que preparárselo a conciencia, que salen a la luz errores y actitudes (como la agresividad y ganas de Romney el otro día o las buenas aptitudes periodísticas de Rubalcaba en su momento) pero ¿es tan importante para el votante?

  18. La clau per guanyar un debat electoral resideix més en la forma que en el contingut. Si repassem la història dels debats electorals (a Espanya en menor mesura) i els anàlisis posteriors, podem observar que s’acostuma a parlar més de quin candidat a la presidència s’ha mostrat més tranquil o amb més força i de quin d’ells anava més perdut o insegur. Això es podria explicar amb què, efectivament, la gent vota partits i no candidats en concret i per tant és molt difícil canviar la ideologia política d’una persona encara que el candidat del seu partit preferit hagi estat “derrotat” en un debat. A qui sí que pot influir el resultat d’un debat és al votant indecís i a qui realment es para a analitzar els programes electorals de cada partit i vota en conseqüència, però em temo que malauradament no acostuma a passar.
    Per tant ens podríem preguntar: fins a quin punt influeix un debat en el votant i en el resultat final?. El que més fa influir un debat al ciutadà és la seva repercussió mediàtica. Si al dia següent d’un debata electoral els mitjans ja diuen qui en va sortir guanyador i ja publiquen enquestes demostrant que la imatge del perdedor ha caigut i la del guanyador ha pujat, a molta gent ja ni li fa falta veure’l. Donen per fet que aquell a qui els mitjans dónen vencedor ho es realment. I aquí entraria al joc la ideologia o els interessos polítics i partidistes dels mitjans, que mai acceptaràn una clara derrota del candidat preferit ni una amplia victòria de l’altre candidat. Per tant, afirmo que la clau en el resultat d’un debat i en la seva influència sobre el resultat final de les eleccions és l’anàlisi dels experts dels mitjans de comunicació que influeixen moltíssim a la opinió pública, ja que són ells qui decideixen quin dels dos debatents n’ha sortit més ben parat. Per il´lustrar tot això podem agafar com a exemples aquest últim debat entre Obama i Romney i l’últim que va haver-hi entre Rajoy i Rubalcaba a la campanya electoral espanyola de l’any passat. Del debat nord-americà es diu que Obama va estar passiu, distant, sense aquell èmfasi ni aquella motivació que el caracteritzen i això és el que més s’ha reflexat a les anàlisis. Per altra banda, al debat espanyol, es va veure la clara postura presidencialista de Rajoy que, amb molta serenitat, es va limitar a contestar (programa electoral a la mà) les preguntes d’un nerviós Rubalcaba que semblava més un periodista que el rival d’un debat.
    Per acabar repeteixo una frase anterior: el debat el guanyen més les formes que el contingut, i la seva influència es medeix en l’anàlisi que li donen els mitjans de comunicació: al ser televisiu, arriba a ser més un show que no pas un debat polític.

  19. IGNACIO RODRÍGUEZ

    Los debates electorales es una de las maneras que tiene los candidatos para sacar sus cartas al juego. En España, los debates entre candidatos tienen importancia relativa, puesto que el ganar el debate no es un claro signo de victoria en las elecciones.

    En EEUU pasa algo similar, con la diferencia de las aportaciones económicas. En España, las aportaciones económicas a los partidos para poder llevar a cabo una campaña electoral, son limitados. Por el contrario en EEUU las aportaciones no tienen límite, y pueden venir por parte de personas físicas y jurídicas. El hecho de que Romney haya ganado este primer debate hace que mucha gente quiera invertir en la campaña electoral del candidato republicano, cosa que apriori da una ventaja sustancial a Romney puesto que dispone de más medios para difundir los mensajes que el considere oportunos, tanto a favor suyo como en contra de su competidor y actual presidente Barack Obama

  20. En el debate político se exponen los argumentos de cada representante del partido sobre temas políticos, para que los votantes muevan sus balanzas hacia un bando o a otro. No se trata de imponer un punto de vista personal, sino de convencer al votante usando la exposición, la argumentación y la contra-argumentación. Para lograr convencer al público de que su discurso argumentativo vale más que el del oponente.

    Para ser el ganador de un debate, hay que ser un buen comunicador y saber utilizar las herramientas necesarias, para proyectar hacia los votantes una buena imagen y una seguridad ante los argumentos que defiendes para que el público se ponga más de tu parte que de la del otro. Los representantes políticos son enseñados por un equipo de profesionales de la comunicación a utilizar estas herramientas para poder proclamarse campeones de un debate, ante todo se les enseña a utilizar el lenguaje de manera convictita, se trata de estudiar el cómo decir lo que quieres decir, para reforzar el mensaje y convencer así a los espectadores. La manera es demostrar seguridad sobre lo que dices y crear inseguridad sobre lo que dice el oponente. Para ello no únicamente el lenguaje verbal es lo que prioriza en la decisión del campeón sino también se tiene en cuenta la imagen que ofrecen los candidatos y el lenguaje no verbal que utilizan, en todo momento han de estar atentos en ser excelentes comunicadores y en lograr convencer a los votantes de que sus políticas son las mejores.

    En este debate Obama ha quedado atrás, así lo han demostrado los resultados de las encuestas sobre el ganador del debate. En mi opinión no ha sido por la comunicación verbal que utilizó, sino mas bien por la imagen que proyectó, no estaba entusiasmado en la defensa de sus opiniones, ni centrado en desbancar a Romney, por eso su oponente le pasó por encima demostrando seguridad y entusiasmo en su discurso.

    Al parecer los votantes americanos ya han decidido que el primer debate ha sido ganado por Romney, pero para mí, no es más que ganar un simple punto de cien. Queda mucho para que llegué el día de las elecciones presidenciales. Un debate no es más que un pequeño encuentro entre políticos que hace que votantes perdidos inclinen sus balanzas por un partido u otro.

  21. Es algo evidente decir que en las campañas políticas es vital el programa electoral de cada candidato para convencer a ciertos grupos localizados de personas (homosexuales, inmigrantes…) pero, a parte del contenido, también es de gran importancia cuidar la forma y es en los debates donde los candidatos se miden más por su capacidad de emocionar, su gestualización y su capacidad de llegar al público y no tanto por el contenido de su programa.

    Podríamos comparar los debates y sus consecuencias con el mundo de la prensa escrita. Cuando una persona compra una cabecera en concreto es porque esa cabecera reafirma sus pensamientos y va acorde con sus tendencias, de este modo siente que su forma de pensar es válida y aceptada socialmente. Esto mismo pasa en los debates, para los votantes que ya tienen claro a quién van a votar el debate es simplemente una herramienta para que puedan reafirmar y autoconvencerse que la decisión de voto que han tomado es la correcta. En el caso que el candidato haga un mal papel en el debate es posible que algunos votantes firmes ahora se conviertan en indecisos y por lo tanto más susceptibles de ser convencidos por la oposición.

    Es precisamente a los indecisos a los que más afecta el debate. Si recuperamos la comparación con la prensa escrita, para los indecisos el debate es como las portadas de los periódicos. La persona que no tiene claro qué periódico comprar suele analizar las múltiples portadas y suele quedarse con la que le llama más la atención (de una forma positiva). Es decir, los votantes indecisos son más impresionables mediáticamente con el debate y lo más probable es que acaben eligiendo el candidato que haya conseguido llamarles más la atención. Aunque hay que tener en cuenta que existen muchos factores en la mente del votante que desconocemos y que hacen que no siempre la reacción que esperamos de ellos sea la prevista.

  22. Christian Escudero

    Los debates políticos siempre son objeto de interés para los medios de comunicación. La posición, gestualización, tono de voz… todos son argumentos válidos para decir quien ha ganado y quien ha perdido. Es posible que se pierdan unas elecciones por la forma de comportarse en un mero debate?. No debemos de olvidar el trabajo que hay detrás, no sólo del candidato político, antes de llegar al debate, reuniones, eventos, meetings, toda una série de actos agendados y muy estudiados para llegar a conseguir ser el presidente. El saber quien gana o quien pierde no nos dice nada, ya que tanto los medios como los ciudadanos tienen una predilección que nubla una opinión totalmente subjetiva, además, como se dice en el artículo en varias ocasiones el decir quien gana o pierde no ha sido una premisa para ser posteriormente el presidente. En EEUU la política se vive de forma diferente que en España, y el hecho de que Romney “haya ganado” el debate deja muchas puertas abiertas de quien será el “vencedor final”. Parecía que la elección era bastante clara de que Obama sería de nuevo el presidente, pero tras el debate ya todo esta puesto en duda. No debemos de olvidar la capacidad oratoria del líder demócrata hecho con el cual consiguió ser el presidente hace unos años. Quizás no era el momento de sacar su arma más potente en el primer debate, la campaña continua y el encuentro no ha acabado posiblemente haya conseguido un empate para rematrlo en el siguiente debate.

  23. Como hemos visto a lo largo de los años los debates políticos son una herramienta de vital importancia para los partidos políticos. Permiten a los candidatos dar a conocer al candidato, transmitir mensajes importante antes de las elecciones y, en el caso de que se haga bien, poner en evidencia los puntos débiles del partido contrario y potenciar sus puntos fuertes.

    En cuanto al mítico debate entre Kennedy y Nixon podemos observar una clara diferencia entre ambos candidatos. Como antes he dicho, estos debates son herramientas muy importantes para los partidos políticos, cada uno tiene la oportunidad para humanizarse y para potenciar sus puntos fuertes para acercarse más a sus seguidores. En el caso de Nixon vemos un hombre nervioso, mal preparado y que da la impresión de que no tiene las ideas del todo claras dando una imagen muy negativa del candidato. En cambio el demócrata Kennedy sale totalmente por encima de su oponente a la presidencia de EEUU, se muestra como un hombre con fuerza, ideas claras y tranquilo antes las preguntas del mediador dando una imagen muy positiva que lo más seguro le dio la ventaja en las elecciones de 1960. En este caso yo creo que sí podemos decir que dicho debate tuvo un rol decisivo a la hora de elegir el nuevo presidente de los EEUU.
    No obstante no debemos olvidar que este debate fue el primero retransmitido por televisión, algo que para la época no era nada común. Hoy en día no creo que podamos decir que los debates políticos sean decisivos para un partido, ya estamos más que acostumbrados a ver la televisión y pocas cosas impresionan a la sociedad de hoy en día. Ver la televisión ya no es algo novedoso y cada vez menos estamos interesados en ver los debates.

    En el caso del debate del 3 de Octubre entre Mitt Romney y Obama si que podemos ver que el candidato republicano sale muy por encima de Obama “gana” estas elecciones. Se le ve mucho más preparado y adopta una postura mucho más agresiva hacia la política de Obama. Pero ahora el candidato demócrata tiene una segunda oportunidad para mejorar su “marcador” y “ganar” a Romney en el próximo debate.
    Debemos tener en cuenta que hay muchos factores que hacen que el votante se decante hacia un candidato u otro, y no sólo por un debate cambiarán las creencias de miles de ellos.

  24. Afinant les tècniques de debat

    Em sembla curiós llegir titulars com els d’aquest comentari a les capçaleres dels diaris dels Estats Units. Hem arribat fins a tal punt que la imatge és gairebé tot el que compta. Per aquest motiu, els partits organitzen centenars d’actes arreu de tot el territori per obtenir milions de dòlars per alimentar les seves campanyes. Els EEUU, com a “líders del món modern”, creadors dels més coneguts TV Shows, creadors de Hollywood, de Las Vegas, tenen tendència a fer de tot un gran espectacle. Els debats polítics no han pogut quedar al marge. Ja gairebé no importen les idees, el que marca tendència realment es la aparença.

    Per aquest motiu, després de ser declarat perdedor pels mitjans de comunicació i per les moltes enquestes ciutadanes realitzades, Obama, com a home dedicat i perseverant que és, està afinant les tècniques de debat. I podem estar ben convençuts de que s’ho està prenent seriosament. Segons la premsa, el president dels Estats Units ha estudiat minuciosament els vídeos del seu últim debat. Reconeix que semblava desconcentrat, distant, i que no va ser prou agressiu com per poder contrarestar els atacs de Romney. Ho sap bé el senador John Kerry, que en els darrers dies ha “fet d’adversari” en diverses simulacions de debats. Els més propers asseguren que sortirà a l’atac.

    De fet, es tracta d’un cercle bastant lògic: milions de dòlars gastats, centenars d’hores preparant el debat (i no fent de president), milers de quilòmetres recorreguts per acabar sent president. Sense cap dubte és una bona fórmula per als candidats, no sé si ho és tant pels ciutadans.

  25. Al 1976, Gerald Ford va cometre un dels errors més èpics quan va afirmar, davant de Carter, que la Unió Soviètica no influïa als països veïns emmarcats en el Pacte de Warsaw. Els països eren Iugoslàvia, que no en formava part. Polònia, on la Unió Soviètica hi tenia les urpes ficades. I Romania, que tot hi estar en el pacte, tenia un líder que flirtejava amb l’imperi rus. Vaja, va dir que la URSS no dominava Europa de l’est. Tot i la monumental errada, Ford va guanyar l’estat d’Illinois, l’estat amb la comunitat polonesa més gran dels EE.UU. i alhora amb la maquinària demòcrata més potent del país. Per tant, sembla que en aquest cas, l’error va importar més als experts en política internacional que no pas als votants. En canvi Carter va guanyar la presidència, però pressionant en el cinturó industrial, i als estats del sud. Va ser governador del sud, i tenia una gran plantació de cacauets, característica també del sud. Sembla que en aquest cas el debat no va tenir una gran translació.

    Per altra banda hi ha Ronald Reagan, que en el debat de la seva reelecció contra Walter Mondale, va ser interpel•lat per l’edat, perquè en tenia 73, i acabaria el mandat amb 77 anys. El periodista va comentar a Reagan que Kennedy es va veure obligat a dormir molt poques hores durant la crisi dels míssils a Cuba, i es preguntava si ell seria capaç d’aguantar el ritme. Amb això que Reagan li va etzibar: “I will not make age an issue of this campaign. I am not going to exploit, for political purposes, my opponent’s youth and inexperience”. Tothom, inclòs Mondale, va riure.

    I un últim exemple. George H.W. Bush ho va deixar molt fàcil quan les càmeres el van veure mirar el rellotge varies vegades en les eleccions de 1992 contra Clinton.

    I bé, de què ens serveixen els debats? Doncs podem dir que serveixen per mesurar el temperament dels candidats a la presidència. El temperament és una de les qualitats més ben valorades i més necessàries per a ser el líder del món lliure. És sabut que el president Obama no va dir res a la seva dona, Michelle, sobre l’atac a Osama Bin Laden. I que el dia anterior de l’operació, el president tenia un sopar a la Casa Blanca amb la White House Correspondents’ Association. Allà, va explicar acudits i va semblar que ho passava bé, estava completament relaxat. Tanmateix, el dia següent seria el més important de la seva carrera política. Tot un exemple dels nervis de ferro que cal tenir.
    És per això que importa tant el debat, perquè en països com UK, el primer ministre ja es veu periòdicament sotmès a la pressió de la cambra parlamentària de West Minster i allà demostra sang freda i autocontrol. Els presidents americans no han d’estar constantment afinant retòrica. Ho fan als debats.

    Quan Romney va ser nominat a candidat a la presidència, es va tancar a casa seva, a fer pràctiques pel debat. Es va preparar fins hi tot quan quedaven 13 setmanes per l’esdeveniment. Romney sap que el Obama és més bo debatent que qualsevol candidat republicà de les primàries. Sembla ser que el ‘training’ li ha funcionat i que ha guanyat l’últim debat. A saber:

    Romney va donar el do de pit. Va atacar a Obama per les grans despeses com la ‘health care’ reform. El president, letàrgic, no va saber com atacar amb força el contrincant i es va mostrar un pèl dubitatiu. I ja se sap que si t’ataquen, estàs perdent.
    Per altre banda, el de Massachusetts va saber semblar presidencial, i alhora atacar al president. No era fàcil, davant d’un contrincant amb molt de glamour pel que fa a la retòrica.
    Va ser força estrany que no hi hagués retrets sobre el comentari que el candidat va fer sobre el 47% de subvencionat als USA. Per bé que Romney segur que tenia una resposta preparada, era una gran oportunitat per fer entrar al presidenciable a la defensiva.
    En la comunicació no verbal, veiem a un Obama tímid i irritat. Segons els experts, l’ex governador d’Illinois mai tenia contacte directe amb el seu contrincant, sempre mirava a les càmeres, al presentador i al públic. Semblava sorprès que algú li pogués plantar tanta cara com ho va fer Romney.

    Veurem si també ho sap fer a les urnes.

  26. En un debate electoral la opinión pública tiene la necesidad de buscar un “ganador”. También tienen esta necesidad los medios de comunicación, casi todos deben posicionarse, ni que sea sólo para elegir el titular de la noticia que publicarán sobre el debate. Por lo tanto después de un debate electoral siempre habrá un candidato que se le proclamará “ganador del debate”. Aunque este término no sea el adecuado para designar al mejor comunicador, ya que básicamente, el candidato que salga mejor parado será el que haya “jugado” mejor.

    Hoy en día parece que un debate electoral sea una obra de teatro, los candidatos deben preparse: ensayan el discurso, la voz, los gestos, el vestuario… como si de un actor se tratase. Pero todo esto es necesario porque a la vista esta que hay que trabajar el papel si se quiere vencer y ganar las elecciones, ya que la opinión pública elegirá al candidato que más le haya gustado su actuación.
    Hoy en día los debates entre candidatos se están volviendo cada vez más comunes y ya son una acción de campaña más para casi todos los partidos. En EEUU siempre se le ha dado mucha importancia y viendo el resultado de este debate es probable que el candidato de la oposición, Romney gane las elecciones. Auqnue Obama nunca ha destacado por su buena oratoria y puesta en escena.

    En conclusión, podríamos decir que el término “ganar” para un debate electoral no es el más indicado pero, es el que más se asemeja ya que siempre habrá un candidato que estará por encima del otro. Y si no lo hay, ya se encargarán los medios de comunicación y la opinión pública de buscarlo. Por lo tanto, la preparación y el ensayo son imprescindibles, ya que de ello dependen muchos votos.

  27. Elisa Trigo Barceló

    Tot i que en la majoria dels casos, ser el guanyador dels debats no es conseqüent amb ser el guanyador de les eleccions, no deixa de de ser un element de campanya molt important pels candidats.

    I es que sembla ser que no només importa el que dius, més aviat es el com ho dius. I sinó que li diguin a Obama, al que els mitjans de comunicació i la opinió pública en general han batejat com el perdedor del primer debat cara a cara entre candidats a la presidència dels EEUU pel fet de haver-se mostrat “cansat i avorrit” davant de Romney, al que sembla que li ha anat be tot el dur procés de primàries que ha viscut dins del partit republicà.

    Obama, el mateix que ens tenia acostumats a les passades eleccions a discursos emocionals plens d’energia, sembla que s’ha adonat del seu error. Diuen que, mentre el seu rival, tot just acabar el debat va marxar a visitar alguns dels “swing states” per no deixar escapar cap mínima oportunitat de vot, el president s’ha tancat amb els seus assessors per entrenar el seu pròxim cara a cara. Obama, que t’està passant? Sort te de moment, tot i que el pes d’importància no sigui el mateix, que Joe Biden va saber defendre amb garres la ideologia dels demòcrates en el cara a cara dels vicepresidents.

    Sens dubte es difícil definir fins a quin punt els debats son claus per influir als votants. Qui te clar on anirà a para el seu vot difícilment canvi d’opinió després de presenciar un debat. Però, i els indecisos, es guiaran pel que diuen? O per com ho diuen? S’ha d’anar amb compte i sobretot, preparats. No serà per manca de recursos… avui en dia fins i tot els empresaris contracten assistents que els ajuden a preparar les seves aparicions en públic.

    Vista la trajectòria històrica dels debats, jo em pregunto, el cas de Nixon y Kennedy es una clara evidencia de la importància del saber estar per guanyar un debat, o més aviat podríem atribuir els resultats al fet de que fos la primera vegada que es televisava un cara a cara i la primícia va fer actuar així als ciutadans?

    Per si a cas, no esta de més que tinguem clars alguns punts claus al hora de parlar en públic, i més si ens interessa convèncer… Hem de tractar d’utilitzar els missatges més curts i senzills possibles, anar ben vestits per l’ocasió, no evidencia signes de cansanci, ser respectuosos, mostrar seguretat en nosaltres mateixos i perquè no, aportar un toc d’humor, sempre que no desentoni negativament.

  28. Cristina Minguell

    Los debates políticos son uno de los elementos de campaña que más repercusión tienen. Normalmente es una de las acciones más seguidas por los medios de comunicación, y por tanto, por todos los posibles votantes. Una vez finaliza el debate, la conclusión es clara, siempre ha de haber un candidato por encima de otro, es decir, un vencedor y un vencido. Claro que ese resultado no tiene porque verse luego reflejado el día de la victoria electoral, pero si que es cierto, que suele coincidir.

    Como comentábamos el otro día en clase, el candidato que viene de una derrota anterior, siempre es el que arriesga más en el debate, porque no tiene “nada que perder” su postura sólo puede ir a mejor, la derrota ya la tiene en la mano. En cambio, el candidato que viene de una victoria ha de mantener la compostura y ser políticamente correcto. No puede tener fallos porque eso puede verse repercutido en las votaciones y pasarle factura. En el caso del último debate entre Obama y Romney queda muy bien reflejado lo comentado. Obama se mantiene al margen y apenas muestra motivación, a diferencia de su discurso hace cuatro años. Ahora su posición ha cambiado y su actitud también. En cambio Romney se muestra mucho más suelto y relajado, con mucha más naturalidad.

    Personalmente, creo en la importancia de los debates electorales, es el momento en el que los candidatos han de jugar todas sus bazas y sacar todos los ases que tengan bajo la manga. Es el momento de demostrar y de reflejar toda una campaña electoral en unos minutos. Pienso que la actitud es básica para ser vencedor y no vencido.

  29. Manuel Carballeda Velázquez

    Si bien es cierto que en 1960, el primer debate televisivo fue una novedad, hoy en día el votante ya no otorga tanta importancia al hecho de hacer una especie de circo dialéctico en antena. Más bien, será un punto de apoyo más en la campaña y a no ser que realmente se vea a un candidato nefasto, no debería influir en demasía.
    Bien distinto es en Estados Unidos, donde las donaciones a las campañas son ilimitadas. Ahí los candidatos sí que se juegan el todo o el nada. Un buen programa electoral junto con una buena imagen delante de los medios, puede ser crucial para el presupuesto de la campaña. Por eso es importante no sólo dominar las palabras con cierta facilidad de verborrea, sino que será aún más importante la apariencia física y gesticulación delante de las cámaras, que serán los factores que transmitirán la confianza a los votantes y a los posibles donantes.
    Cabe recalcar que en el caso analizado de Obama Vs Romney, la batalla acaba de empezar y queda mucho para que se dé por concluida la guerra.

  30. Como bien han dicho ya algunos antes, en un debate tienen más importancia las formas que el contenido en sí del mismo. Al día siguiente de lo único que se hablará en los medios y entre la gente es de quién estaba nervioso, quién tenía tics,…,en resumen, quién tiene más madurez y genera más confianza.
    Seamos realistas, nunca le otorgaríamos tanto poder a una persona que demuestre frente a las cámaras y su más directo rival, un ápice de debilidad o mentira. Es por lo que un debate es tan importante de cara a quién saldrá más reforzado en las elecciones. Hoy en día los candidatos a cualquier presidencia se preparan concienzudamente en la formación de portavoces y locutores, se entrenan las posiciones y cualquier movimiento o gesto que el futuro votante puedo percibir de manera consciente o inconsciente repercutiendo negativamente en su posicionamiento político.

  31. Está claro que las elecciones no se viven de igual forma aquí que en EEUU. Lo que allí está declarado como “show” electoral aquí cada vez importa menos.

    Es bien cierto que un debate no dictamina quién va a ser el próximo presidente pero sí que influye en gran forma. Sobre todo en los “swing states” que es en los que influye más.
    En este caso, Obama vs Romney ha tenido un ganador claro: Romney. La diferencia que se ha previsto después de este debate ha sido una diferencia notable. Una diferencia que, si la única acción de campaña electoral que se hiciera fuera este debate, habría resuelto la duda. Romney president, cosa que debería preocuparle a Obama.

    Hay que tener en cuenta que en un debate influyen muchos factores. Des de la vestimenta, la comunicación no verbal, comunicación verbal, la locución… Todo se dramatiza mucho más puesto que todos los ojos están mirándote a ti. Además, todos los escenarios suelen ser muy fríos, todo lo más neutro posible para ponerle el foco al candidato a la presidencia.

    Lo que no se entiende es que Obama haya estado tan inferior a Romney. Parece que el éxito tremendo de Obama en las primeras que ganó se ha desvanecido. Lo mismo pasará con los votos del demócrata.

  32. El ganador de un debate no se proclama de forma cien por cien objetiva, pero sí que es cierto que tiene mucha influencia. No hay una fórmula exacta de medir como influyen los resultados de los debates en las elecciones finales. Ni tampoco ningún método que garantice salir vivo de estos enfrentamientos. Además, no creo que se puedan comparar debates anteriores (Nixon – Kennedy, Aznar – F. González) con los actuales, ya que cada uno es un mundo donde las circunstancias tienen mucho que ver. Por ejemplo, el histórico debate de 1960 fue el primero de la historia televisado, y es por ello que tuvo una gran influencia.
    En este caso, este primer cara a cara Obama vs Romney no será decisivo. Partía con ventaja el actual presidente de los Estados Unidos, y aunque haya perdido la primera batalla, por el momento sigue ganando la guerra. Por otro lado estoy seguro que para el próximo “duelo” Barack va a reaccionar y va a ofrecer una cara mucho más pasional, menos sosa e insípida. Pienso que no se esperaba este buen hacer de su rival, y le cogió desprevenido.
    Creo que la estrategia adecuada debe ser atacar, ya que su rival no dejará de hacerlo y si sigue con esta actitud defensiva volverá a perder el segundo asalto. Obama ya ha demostrado que está capacitado para afrontar estas situaciones.
    De todos modos, de cara al resultado final de las elecciones los debates son solo un elemento más. Es decir, en la mayoría de los casos tienen igual o seguramente menos influencia que las propuestas de cada candidato y la ideología de cada partido.

  33. Alberto Ladrón de Guevara

    Los debates políticos han perdido credibilidad en España, al menos en los últimos años. Poco tienen que ver con algunos históricos de los estadounidenses dónde si tienen un significado y dónde se preparan con un objetivo claro. ¿Ganar un debate garantiza ganar las elecciones? ¿Cómo se puede ganar un debate? ¿Qué debo y no debo hacer?

    Es interesante observar como en muchos debates los asesores se han relajado a la hora de prepararlo y los oponentes han sorprendido ganándoles. Ejemplos claros tenemos el Aznar-González, en España, o el Nixon Kennedy, en los EUA. Pero estos errores son predecibles. No es la primera vez que pasa y los asesores deberían de tomar buena nota. Ante un adversario político, por mucho que las encuestas lo den por perdedor, nunca se debe bajar la guardia. Claro está que la experiencia demuestras que ante una primera derrota, el resultado no se vuelve a repetir, como hemos comentado en clase varias veces. Trasladándolo a la actualidad, Rommey ganó a Obama, y está recibiendo mayores donaciones para su campaña. Pero ¿realmente un debate puede marcar la elección de un candidato?

    Por lo que podemos ver en el recogido de históricos de RTVE, no importa demasiado perder un debate. Es algo circunstancial y que permite tener un margen de maniobra para los asesores y los partidos. Los debates han dejado de ser el arma tan poderosa que eran hace muchos años, cuando la televisión era un medio de gran influencia y cuando no había tanta información para el votante. Hoy en día poco cambia la opinión del electorado y salvo alguna excepción, ganar un debate no te da el triunfo en los comicios. El debate no deja de ser más que otra herramienta más, valga la redundancia, en el camino hacia la presidencia.

  34. Alba Gracia Córdoba

    Un debate entre candidatos es una herramienta política muy importante durante la campaña puesto que ayuda a los ciudadanos a acabar de decidir a qué partido le das tu voto de confianza. Ya sea porque te inspira más confianza, porque domina mejor la dialéctica o porque su discurso es más convincente, un debate transmitido por TV hace que el político pueda ganarse más votantes mostrándose seguro con sus afirmaciones y consiguiendo el carisma necesario para que los espectadores te cojan cariño.

    Obama, que según las últimas encuestas antes del debate llevaba ventaja respecto a su contrincante, resultó ser perdedor del debate y ahora resulta que las últimas encuestas son favorables para su contrincante Romney que fue casualmente el que salió más glorioso del debate.

    En el 1960 Kennedy ganó las elecciones gracias al famoso debate emitido por televisión que tuvo con su contrincante Nixon, puesto que Kennedy dio mejor imagen que Nixon, un hombre al que le traicionaron los nervios y no supo estar a la altura.

    Los votantes nos fijamos mucho en la imagen de nuestro candidato por eso ver como un candidato defiende sus ideas y propone soluciones para mejorar el país es primordial para decidir nuestro voto. El lenguaje no verbal nos cala más que las palabras y si un político nos provoca desconfianza sólo con verlo ya puede ofrecer el oro y el moro que no contará con nuestro voto.

  35. Storytelling y la fuerza de un debate

    En política nunca está todo ganado ni perdido, siempre se debe luchar hasta el final para agotar todas las fórmulas y vías posibles. La política no es una ciencia exacta sino un sentimiento, una ideología, una pasión. Auque si es cierto que todos tenemos nuestra tendencia, siempre somos susceptibles de ser encandilados por otro, cuyo discurso y presencia nos emociona y condiciona. Eso quiere decir que hasta el último momento las cosas peden cambiar y el voto de las personas también. Con esto no quiero decir que unas elecciones se ganan graciasa un buen debate pero sí que pueden acabar de darle forma a una compaña y, por suspuesto, cambiar el rumbo de las mismas. Esto mismo ha sucedido en la campaña presidencial de Estados Unidos. El vuelco electoral que se ha producido en EUA deja clara constancia de la importancia y el peso que tiene el debate en la toma de decisiones finales. El storyteling, las actitudes y aptitudes del candidato emocionan a las personas y perfilan así los resultados finales. Cuando Obama se las prometía muy felices con su ventaja, llegó el primer cara a cara en Denver y Mitt Romney lo ganó de manera aplastante. Los electores del siglo XXI apenas contamos con una remota intuición, en unas campañas en las que nadie se cree nada. Dicen que nunca hubo un giro tan radical en una campaña electoral, pero algo está cambiando en la sociedad para que millones de personas canjeen el caballo de corazones demócrata por el as de bastos republicano. Pero la lección que nos llega de Estados Unidos es la naturalidad con la que los candidatos se enfrentan a los debates. El electorado es, en teoría, una masa crítica a la que hay que convencer con realidades y sencillez, no con fantasías y ni superpoderes. Una mala puesta en escena puede tirar por la borda todo lo conseguido durante la campaña, además de cargarse la ventajas que pueden ofrecer las encuestas.
    Porque por más que la imagen de los políticos esté en horas bajas muchos estamos de acuerdo en que sus discursos acaban escuchándose si tienen mensaje y no son puros instrumentos para salir del paso.

    Hace unos años un buen profesor de la casa me enseñó algo muy importante y cierto: si te lo trabajas, puedes convercerlos a todo.

    Gracias Mariano, a ver si te escuchan por Estados Unidos.

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