Carta a Don Mariano

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Apreciado señor Rajoy:

Con todo respeto, y desde la discrepancia ideológica que nos separa, me permitirá dirigirle estas palabras, ahora que parece que por fin, después de un año, va a dejar usted de estar en funciones.

Confieso que nunca le he votado, y probablemente nunca le votaré, ni a usted ni a su partido. Ese podría ser un motivo para no leer mis argumentos pero aun así le ruego que lo haga, por si le pudieran ser de utilidad.

Va a ser usted investido presidente del Gobierno si el PSOE no lo impide el próximo sábado, después de varios intentos en los últimos meses. La verdad es que es de admirar que sin demasiado esfuerzo por su parte, lo vaya a conseguir gracias, en primer lugar, a los electores que le dieron confianza convirtiéndolo en el partido más votado en las dos convocatorias que hemos celebrado durante este “año en funciones”, y gracias también a la incapacidad del resto de partidos para construir una alternativa viable de gobierno. Hubiera sido la primera vez que en España no consigue gobernar el partido más votado. Incluso me parece justo que no haya sido así ya que cuenta con el aval de tanta gente en las urnas.

Ahora bien, ya no va a tener usted mayoría absoluta, ni siquiera socios estables en el Congreso, y va a tener que cambiar, de verdad, su manera de ejercer el poder. Y uno de los retos con los que se enfrenta tiene un nombre y es fácil de identificar: “Catalunya”, ¿le suena? Ya no puede seguir mirando hacia otro lado, o confiar en que el Tribunal Constitucional o los jueces lo resolverán. Se lo dice alguien que NO es independentista, porque no es partidario de romper sino de dialogar y de buscar soluciones consensuadas a los problemas. Mejor dicho, se lo dice alguien que AÚN NO es independentista. Pero no sé cuánto tiempo más resistiré. Empiezo a sentir un “runrún” interior y no sé hasta cuándo podré aguantar. A algunos  catalanes, antes una mayoría y ahora cada vez  menos, cuando defendemos el diálogo y buscamos alternativas a la secesión, nos dicen que al otro lado del teléfono no hay nadie, que allí en Madrid no hay interlocutor. Y tienen razón. Para llegar a acuerdos hay que sentarse, conversar, intercambiar puntos de vista. Todo aquello que usted no hizo cuando tenía mayoría absoluta y ahora va a tener que hacer. Aproveche el momento para buscar una salida para Catalunya. Es “su” momento. El PSOE atraviesa una de las peores crisis de su historia y no está en condiciones de poner muchas pegas a sus propuestas, porque si lo hace se arriesga a que usted decida anticipar las elecciones, sin tener candidato ni horizonte ideológico claro para ofrecer a sus decepcionados y cada vez menos votantes. Además, los socialistas catalanes, y ojalá también los vascos, le apoyarán. Y quizá también Ciudadanos, si no quiere hundirse en Catalunya, y visto que en el resto de España no tiene demasiado éxito. Haga una propuesta rompedora, valiente, que incluya un nuevo sistema de financiación para Catalunya y que respete nuestra identidad y nuestra cultura. No tema las voces internas de su partido ahora que puede formar gobierno y repartir cargos. Entiendo también que no acepte que le hablen de ruptura, ni de someter la independencia a referéndum. Es una trampa de la que algunos no saben cómo salir. Los que son independentistas desde siempre, no cambiarán de opinión, de acuerdo. Pero los conversos, los cabreados, los indecisos y los catalanistas moderados como yo mismo lo único que queremos es encontrar una solución y acabar con esta pesadilla. Vivimos aquí y creemos saber lo que les pasa a algunos de nuestros conciudadanos. Exija que paralicen toda iniciativa parlamentaria destinada a promover la “desconexión”. Y cuando tenga articulada su propuesta, anuncie que la someterá a consulta. Es algo legal, no representa ningún problema y cabe en la Constitución. Y si quiere, pregúnteselo a todos los españoles, si le parece mejor así. Se llevará muchas sorpresas. Si prospera habrá desactivado el independentismo durante los próximos 50 años y su partido dejará de ser minoritario en Catalunya.

Una parte importante de los catalanes que votan partidos independentistas no quiere realmente separarse de España. Se han ido convirtiendo con el tiempo y la inestimable ayuda de su gobierno y de su partido, señor Rajoy. Pero en realidad sólo quieren respeto, y dignidad, y poder invertir mejor los recursos que se generan aquí para mejorar las infraestructuras, las escuelas, los hospitales, los transportes públicos, sin dejar de ser solidarios con el resto del Estado… Y créase de verdad que el catalán y la cultura catalana es patrimonio de “todos los españoles” y no representa ningún peligro ni problema para los que vivimos aquí, ni para nuestros hijos, que hablan sin dificultad ambas lenguas. Se llama cultura. Cuantas más lenguas, mejor, pero a la nuestra hay que protegerla de una manera especial. Le escribo esta carta en castellano para que la entienda y para que vea que muchos de nosotros, la mayoría de catalanes, tenemos vínculos familiares con el resto del Estado y nos gusta el castellano, y el gallego y el euskera, y no entendemos el rechazo que provoca en algunas personas que se utilice y proteja nuestra lengua igual que se hace con las demás lenguas del Estado, sin que nadie se escandalice. Y hay también muchos extranjeros entre nosotros, sin especiales problemas de convivencia.

Se lo pido por favor. Sé que es muy probable que no me haga caso. Pero insistiré. Actúe. Tome la iniciativa. Ya ha descansado lo suficiente. Más política y menos querellas, no hace falta que su ministro del Interior “afine” a los fiscales, aunque aquí también haya políticos que a veces se comportan de manera inexplicable y defienden la desobediencia y la desconexión unilateral. No lo tenga en cuenta. Eso que ha aprobado el Parlament no pasará. Creo que la mayoría de los catalanes aún somos gente de orden y no somos partidarios de la violencia, ni de incumplir las normas. Pero no podemos vivir más en esta incertidumbre. Esto del “procés” va para largo y se está haciendo insoportable, incluso para algunos independentistas de toda la vida.

Disculpe el atrevimiento pero es que esto no hay quien lo aguante. Yo al menos, ya no puedo más. No sé cuánto durará esta legislatura. Pero si tiene usted tiempo, le están dando la oportunidad de resolver el caso catalán por lo menos para los próximos 50 años. Confíe en mí. Es ahora o nunca. Y sin romper España, eso que tanto le preocupa. Y si no lo hace, después no se queje. Yo, humildemente, ya le habré avisado.

Señor Rajoy, por Dios, ¡líbrenos del “procés”! ¡Y arregle el problema de una vez!

¡Ah! Y de paso, acuérdese de la cultura y déjenos el IVA donde estaba antes, en el lugar del que nunca debió salir.

Atentamente,

José-Manuel Silva
Abogado y periodista

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