Los mil y un libros

Aunque finalmente hoy NO hemos podido celebrar #santjordi2020, Día del libro aplazado por el virus,  he colgado un hilo en Twitter para los bibliófilos y “lletraferits” como yo preguntando cuál fue el primer libro serio (no cómics ni cuentos de niños) que leyeron. 

El mío fue un ejemplar de “Las mil y una noches” que descubrí en casa de mis abuelos maternos. Creo que tendría apenas 7 u 8 años. Una edición de la Editorial Ramón Sopena de 1942 que los Reyes Magos le trajeron a mi madre en 1945.

Era una primera edición en castellano de la versión en francés de Antoine Galland, traducida por Pedro Pedraza y Páez. Una versión más suavizada de la original de 1704 de Richard F. Burton y Geraldine MvCaughrean, una recopilación de cuentos traducidos del árabe con forma de relato emmarcado (cada noche un cuento interrumpido de Sherezade al Sultán para evitar que la sacrifique al día siguiente), que a su vez provenían de un antiguo libro persa llamado Hazar afsana. Posteriormente, el gran Vicente Blasco Ibáñez también tradujo una versión muy conocida. 

Ese libro me marcó para toda la vida. Y me aficionó irremisiblemente a la lectura. Pues bien, lo he recuperado y lo he releído estos días. Está repleto de episodios políticamente incorrectos, desde pederastia, asesinatos (especialmente feminicidios), incesto, machismo…

Pero conserva toda la magia de la buena literatura y no creo que haya influido negativamente en mi pensamiento por haberlo leído cuando era tan pequeño. La libertad de creación y de expresión es sagrada y no podemos quemar libros ni derribar estatuas que nos recuerdan de dónde venimos, aunque no sea agradable a veces recordarlo y nuestra sociedad sea tan diferente. Los libros reflejan una época y nos transportan hacia otros mundos, a menudo de ficción, que nos hacen volar la imaginación, que nos ayudan a soñar.

Desde entonces me han acompañado toda la vida la magia de Sherezade y los personajes de sus cuentos, como Aladino, Simbad, Alí Babá y los 40 ladrones… Aquellos cuentos que a ella le salvaron la vida. Y quizás a mí también.  

Feliz día de #SantJordiEstiu. Nunca dejéis de leer.

Rosa

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