Periodistas en riesgo

 

 

La organización no lucrativa Reporteros sin Fronteras publica en su web www.rsf-es.org un mapa con una clasificación mundial de países en función del grado de libertad de prensa de que gozan.

En 2019 destacan que a menudo “el odio a los periodistas degenera en violencia, lo que hace que aumente el miedo”. Hay menos países seguros (aquellos en los que los periodistas pueden ejercer su oficio sin peligro) mientras que hay más control en los regímenes autoritarios sobre los medios de comunicación.

Dicha clasificación, que evalúa cada año la situación del periodismo en 180 países y territorios, “revela la instauración de una mecánica del miedo muy perjudicial para el ejercicio del periodismo”. Hay hostilidad hacia los periodistas, e incluso odio, y eso provoca actos violentos cada vez más graves y frecuentes. En algunos lugares se puede hablar de terror entre los que ejercen la profesión.

El país que abre la clasificación por tercer año consecutivo es Noruega, el país donde más facilidades tienen los periodistas para ejercer su trabajo, seguido de Finlandia y Suecia. Cierran la clasificación por la cola Vietnam (176º), seguido de China (177º), Eritrea (178º), Corea del Norte (179º) y Turkmenistán (180º), que ocupa ahora el último lugar.

Y en España, ¿qué ocurre? Contra el criterio de los que opinan que aumenta la represión y hay pérdida de libertades, según RSF España sube dos puestos en relación al año anterior y ocupa el puesto 29 de 180, y está en la zona amarilla (situación satisfactoria).

Eso no quiere decir que no haya problemas. Todos recordamos incidentes graves contra periodistas acusándolos de manipuladores, especialmente en el contexto del denominado proceso independentista en Cataluña.

Como ocurre en otros lugares, el odio a los periodistas también ha llegado a España. Cataluña sigue siendo un terreno hostil para los reporteros de radio y televisión. La polarización de la política catalana ha contagiado a los medios de comunicación y a sus audiencias. En los últimos 18 meses RSF ha registrado en Cataluña cerca de 40 casos de ataques a periodistas, que van de los insultos a las agresiones físicas.

Está pendiente también, como tantas otras cosas, en cuanto haya gobierno y estabilidad, aplicar la reforma de la Radiotelevisión Española (RTVE), aprobada en 2017, para volver al modelo anterior al que modificó el Partido Popular, que sin duda afectó a la credibilidad e imparcialidad de los medios públicos audiovisuales dependientes del Estado. Los partidos tendrán que ponerse de acuerdo sobre la renovación del presidente y del consejo de administración de RTVE. Algo parecido ocurre en Catalunya con la Corporación Catalana de Medios Audivisuales.

Sigue vigente de momento la llamada “ley mordaza”, a la espera de lo que decidan las nuevas mayorías parlamentarias y ha habido algún caso de intento de violación del secreto de las fuentes de información periodísticas: la policía española requisó por orden judicial los teléfonos y ordenadores portátiles de dos periodistas que investigaban un caso de corrupción para identificar quién había filtrado la información.

Como se puede comprobar, en España “no estamos tan mal”, en  comparación con el resto de países que recoge la clasificación de RSF, aunque sin duda queda aún mucho por mejorar.

 

Josep Manuel Silva Alcalde

Abogado y periodista

Profesor de Periodismo UAB/UAO

 

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