Por un tuit en catalán

 

Creo que el lector entenderá perfectamente porqué el post de esta semana lo escribo en castellano, cuando lo habitual es que lo haga en catalán.

Pedro Sánchez y Quim Torra se reunieron el pasado lunes en Madrid con gran expectación. Desde el cambio de gobierno en La Moncloa, consecuencia de la moción de censura contra Mariano Rajoy, los socialistas han hecho un esfuerzo por crear un clima distinto, más relajado, cuidando todos los detalles, escenificando que es posible un diálogo desde posiciones tan alejadas. Es cierto que los partidos independentistas catalanes han cometido errores muy graves (alguno de ellos sin duda con trascendencia penal, cuando menos desobediencia reiterada a los requerimientos del Tribunal Constitucional y quizá malversación). Pero tanto ERC como el PDECAT votaron a favor de Pedro Sánchez y por tanto tienen también la obligación de intentar buscar soluciones políticas (si las hay) al conflicto catalán (en algunos medios de Madrid bautizado como “el desafío separatista”).

La reunión se produjo, y esa es la mejor noticia. Sin acuerdos concretos, cierto, pero en un entorno de cordialidad que ya habíamos olvidado. Y podría ser un punto de partida para encontrar una salida al intrincado laberinto en que estamos metidos, sobre todo los catalanes. Y que, desde luego, ya parece muy claro que no pasa por la independencia, al menos a medio plazo. Mejor que los que aún fabulan con la República inexistente lo vayan aceptando.

Al finalizar el encuentro, el perfil de Pedro Sánchez en Twitter y el oficial de La Moncloa publicaron dos tuits, cada uno de ellos en castellano y en catalán, destacando que era necesario afrontar la crisis desde la política para conseguir normalizar las relaciones y que se había dado un primer paso, pero que ahora había que recorrer juntos el camino. Nada del otro mundo, no más de lo que da de sí un mensaje de Twitter y en el marco de la nueva estrategia del equipo de Iván Redondo, flamante director del Gabinete de Presidencia.

Insisto en que los dos tuits se publicaron en las dos lenguas y de manera simultánea.

Una lectura de los comentarios de algunos internautas a los tuits en catalán nos permite entender la dimensión del problema. Es cierto que hay mucho provocador (trolls) en las redes, mucho anonimato, mucho insensato y mucho narcisismo (ese es sin duda el objetivo fundamental de todos los que publicamos en Internet: conseguir “likes”, aprobación de nuestras opiniones, más seguidores y más lectores). Alimentar el ego de manera controlada no representa ningún problema, forma parte de la condición humana. Pero aun con una mirada crítica, y entendiendo que las redes se han convertido en una válvula de escape para gente que no tiene otro lugar donde protestar o abocar su ira, cuesta entender algunos comentarios del estilo de “es una falta de respeto escribir en catalán”, “dais auténtica vergüenza y asco, os recuerdo que el idioma oficial del estado (sic) es el castellano”, o el más surrealista de todos, de un tal Antonio Sánchez (77.500 seguidores, probablemente un troll): “habla en Español (sic) soplapollas que para eso eres presidente de todos los españoles subnormal”. Sin palabras.

Los que están tan preocupados por la unidad de España, que consideran que España se rompe, que está en riesgo perder un trozo de la patria, ¿son los mismos que piensan que el catalán NO es una lengua española? ¿No debería ser un tesoro digno de proteger, patrimonio de todos, como el euskera o el gallego? Y en consecuencia, un ejercicio de bilingüismo como ese (creo que es la primera vez que se pone en práctica desde la Moncloa) ¿debería ser visto como un sacrilegio insoportable que implica una cesión cobarde a los independentistas? ¿Es que no hay otra España posible que entienda que la singularidad, la diferencia cultural, como ocurre en otros países donde conviven varias lenguas (en Suiza, en Bélgica, en Italia, en Canadá) no es un peligro ni un problema sino una oportunidad, una ventaja en sí misma? Si hay españoles que creen que el catalán es una lengua ajena, extranjera, una molestia, ¿no es lógico entonces que haya catalanes que no se sientan españoles?

Utilizar la lengua, desde uno otro lado, como arma arrojadiza y avanzadilla del imperialismo político resulta muy, muy peligroso. Recomiendo vivamente la lectura del libro de Juan Carlos Moreno Cabrera, Catedrático de Lingüística General de la Universidad Autónoma de Madrid (¡sí, de Madrid!), titulado “El nacionalismo lingüístico, una ideología destructiva”. El título lo dice casi todo.

Lo más curioso es que también hay independentistas molestos porque Moncloa o Pedro Sánchez hayan escrito tuits en catalán. Les parece una hipocresía, un gesto de cara a la galería, un golpecito en la espalda, una forma de contentarnos con unas migajas.

Pues bien, yo aplaudo el gesto y les pido a unos y otros que colaboremos entre todos en buscar una solución dialogada, pacífica, con renuncias mutuas y reconocimiento de errores y que vayamos avanzando en la misma dirección.

Sisplau, por favor, estoy seguro que la mayoría de catalanes (y también muchas otras personas del resto de España) os lo agradeceremos.

Gracias, gràcies, eskerrik asko, grazas.

Josep Manuel Silva Alcalde
Advocat i periodista
Professor de Periodisme UAB

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